Su peso cultural ha sido tal, que desde hace, principalmente, las dos últimas décadas se viene teniendo la impresión de que el grafiti de nuestro tiempo en Europa tiene una gran deuda con las escenas americanas, en especial, con los guetos neoyorquinos. Esto es, parece que de no ser por la irrupción y arraigo del grafiti neoyorquino en las principales ciudades de Europa occidental desde los años 80, nuestros paisajes urbanos adolecerían de una descarnada estética y de una paupérrima creatividad callejera.

Pero, ¿podemos considerar que esta impresión es acertada, tal y cómo parece? O sea, ¿el grafiti contemporáneo en Europa es un fenómeno importado? Esto es, ¿puede afirmarse que en Europa no existían marcos circunstanciales apropiados para la gestación de un graffiti como el Hip Hop Grafiti? Es más, ¿podemos afirmar que frente a un fenómeno del calibre del HHG, no se generaron, generan o generarán propuestas a un mismo nivel en Europa u otros puntos del planeta?

Sin duda, la influencia del grafiti de Nueva York resulta tan vital para entender el desarrollo del grafiti mundial, como la influencia de su escena artística para entender el desarrollo del arte actual en un mundo cada día más globalizado. Nueva York se ha configurado durante el siglo XX cono uno de los centros de producción y renovación cultural determinantes en la cultura occidental, en todos los órdenes, desde la alta cultura hasta la cultura de barrio. Pero, como resulta fácil plantear, éste no es el factor crucial de la eclosión grafitera de los años 80. Las causas no pueden ser tan sencillas y toca a los investigadores escudriñar y acertar a comprender en detalle la dinámica que ha permitido la aparición y la permanencia de este asombroso fenómeno contemporáneo.

Se podría denominar como un factor común en todos los escritores del metro el concepto de competición que existía por la búsqueda de captar la atención de los usuarios del metropolitano así como de los escritores rivales. Esto les llevó a desarrollar nuevos recursos que intentarán impresionar por su originalidad o por su cantidad para resaltar sobre el resto. de esta manera, el grafiti evolucionaría de manera inconsciente en poco tiempo. Tal fue el grado de intervención del grafiti en los vagones que hoy nadie puede relatar la historia del metro neoyorkino sin dedicar un capítulo a sus pintadas.

Una vez más, como recurso narrativo, recurriré a impresiones de sus protagonistas. Qué mejor manera que reflejar los sentimientos de sus autores en un momento determinado, acercándonos a una visión subjetiva del los mismos que nos permita comprender mejor su afán por conseguir nuevas maneras de destacar sobre el resto. Voy a dividir en tres etapas el desarrollo del grafiti en el metro de Nueva York, atendiendo al espíritu y condicionantes del momento.

Se podría denominar como un factor común en todos los escritores del metro el concepto de competición que existía por la búsqueda de captar la atención de los usuarios del metropolitano así como de los escritores rivales. Esto les llevó a desarrollar nuevos recursos que intentarán impresionar por su originalidad o por su cantidad para resaltar sobre el resto. de esta manera, el graffiti evolucionaría de manera inconsciente en poco tiempo. Tal fue el grado de intervención del graffiti en los vagones que hoy nadie puede relatar la historia del metro neoyorkino sin dedicar un capítulo a sus pintadas.

Una vez más, como recurso narrativo, recurriré a impresiones de sus protagonistas. Qué mejor manera que reflejar los sentimientos de sus autores en un momento determinado, acercándonos a una visión subjetiva del los mismos que nos permita comprender mejor su afán por coseguir nuevas maneras de destacar sobre el resto. Voy a dividir en tres etapas el desarrollo del graffiti en el metro de Nueva York, atendiendo al espíritu y condicionantes del momento.